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Una revolución en el acceso a las herramientas científicas

Viernes, 19 Enero 2018

RutaMás de 100 representantes del ámbito científico, la educación, organizaciones sociales, artistas y profesionales independientes de 30 países publicaron una “hoja de ruta” describiendo los pasos a seguir para garantizar el acceso global al hardware científico para 2025, a través de diseños de libre acceso, desarrollo colaborativo y nuevas técnicas de fabricación digital.

El grupo GOSH (Global Open Science Hardware), que se congregó en 2017 en la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra, Suiza, y en la Pontificia Universidad Católica de Santiago de Chile con el apoyo de la Fundación Alfred P. Sloan, advierte que en la actualidad muy pocas personas tienen acceso a las herramientas necesarias para hacer ciencia, particularmente investigadores en países en desarrollo y comunidades que necesitan recabar y analizar datos de su propio ambiente. Ya sea produciendo desde microscopios hasta equipos de microfluídica y monitoreo de agua, el grupo forma parte de un creciente movimiento global que comparte online y de forma abierta diseños que cualquier persona es capaz de usar, modificar, distribuir y comercializar. Este enfoque podría reducir los costos de investigación drásticamente, permitiendo a la vez colaborar y aprender de nuevas maneras. "Nuestro proyecto se sostiene por el objetivo compartido de crear conocimiento común a través de participación pública directa en ciencia y tecnología. No desde una crítica distante sino desde un involucramiento práctico" explicó uno de sus miembros, el investigador brasileño Luis Felipe R. Murillo.

La “hoja de ruta” describe los pasos necesarios para ayudar a esta comunidad a avanzar, incluyendo un mayor respaldo institucional de parte de las universidades, organismos de financiación científica y gobiernos, quienes suelen promover que los inventores patenten sus desarrollos. La investigadora Max Liboiron, una de las colaboradoras del documento, se ha asegurado que su dispositivo de bajo costo para muestrear la contaminación marina con microplásticos fuera libremente accesible a las poblaciones indígenas con las que trabaja en el Noreste de Canadá. Muchos otros resaltan que compartir diseños de manera libre es compatible con la comercialización de estos instrumentos, y que esto podría brindar nuevas oportunidades para emprendedores. Jorge Appiah, el ingeniero que fundó el espacio colaborativo Kumasi Hive en Ghana, cree que compartir diseños abiertamente reduce costos a los emprendedores africanos y “permite llevar a escala rápidamente soluciones de alto impacto a través de innovación local, innovación aplicada e innovación incremental”. Este hecho es respaldado por más de quince startups que se encuentran produciendo hardware científico abierto exitosamente.

El documento también aborda la necesidad de asegurar el control de calidad y el cumplimiento de estándares, especialmente para contribuir a la reproducibilidad de los resultados de investigación, aspecto que ha causado especial preocupación en los últimos años. Temas como el reemplazo de las patentes por licencias abiertas, la necesidad de contar con documentación de alta calidad y los aspectos sociales y éticos son también tratados: “Las herramientas científicas no son tecnologías misteriosas, aburridas o que no tienen conexión con nuestra vida diaria. Quiénes las usan, cómo se usan y los resultados que proveen pueden influir en el desarrollo de nuevos medicamentos, en la respuesta a desastres ambientales y en la educación de las futuras generaciones de científicos y tecnólogos: por ello debemos adoptar una mirada más amplia”, explica Jenny Molloy, colaboradora del documento e investigadora de la Universidad de Cambridge.

Las comunidades que usan y desarrollan hardware abierto son más amplias de lo que uno esperaría. La “hoja de ruta” cita como ejemplos a proyectos académicos tales como White Rabbit, instrumental abierto desarrollado en CERN, que tiene el difícil trabajo de asegurar una precisión de nanosegundos en la transferencia de datos para el “Gran Colisionador de Hadrones” (Large Hadron Collider, LHC), así como el microscopio OpenFlexure, fabricado con impresión 3D y que utiliza una cámara de bajo costo y la microcomputadora educativa Raspberry Pi.

Los instrumentos científicos abiertos son también construidos y utilizados por personas sin afiliación al mundo académico o privado: "Rede Info Amazonia" es una red de comunidades brasileñas que construyen sus propios sensores para calidad del agua que envían alertas de contaminación mediante mensajes de texto, los proyectos EnviroMap y UTBiome mapean datos ambientales y microbiológicos junto a comunidades locales en Texas, Estados Unidos, y el proyecto "Vuela" construye drones de código abierto junto a comunidades locales de Chile y Argentina para ser utilizados en agricultura, ayuda en desastres y medio ambiente. La organización sin fines de lucro Public Lab congregó en 2010 a ciudadanos a mapear el derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México, y continúa trabajando con comunidades locales alrededor del mundo afectadas por la contaminación industrial usando kits de bajo costo y acceso libre que pueden ser modificados y mejorados por los mismos voluntarios.

Existen diversas iniciativas para diseminar globalmente los beneficios del hardware abierto. A modo de ejemplo, TECNOx, una red latinoamericana respaldada por UNESCO, congrega cada año a desarrolladores de tecnologías abiertas que aborden problemáticas locales, y llevará a cabo su tercera edición en abril de este año en Valparaíso, Chile. TReND Africa ha llevado a cabo talleres de capacitación para científicos africanos sobre cómo construir sus propias impresoras 3D y equipamiento de laboratorio por tan solo el 1% del costo de las alternativas comerciales, permitiéndoles así tener el control sobre el diseño de sus experimentos. La actividad en África promete crecer aún más con el desarrollo del primer encuentro continental “Africa Open Science and Hardware Summit” que tendrá lugar en Ghana en abril del 2018. “El hardware científico abierto es una herramienta poderosa para reducir la brecha entre la teoría y la práctica en la educación superior africana, pero no debemos perder de vista el neocolonialismo impulsado por la tecnología”, afirma Thomas Herve Mboa Nkoudou, co-organizador, colaborador del reporte y presidente de la Asociación para la Promoción de la Ciencia Abierta en Haití y África (APSOHA).

Después de lanzar esta convocatoria en busca de apoyo, el grupo continuará con sus acciones a fin de ampliar tanto la comunidad como la distribución de las herramientas científicas abiertas en el encuentro anual “Gathering for Open Science Hardware” en Shenzhen, China. Esta ciudad fue declarada ‘Ciudad Creativa’ por la UNESCO, y es también llamada “la capital del hardware”.

Notas:

Para mayor información, contactar a Julieta Arancio, Paz Bernaldo, Fernán Federici, Juan Pedro Maestre y Gustavo Pereyra Irujo via Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

El manifiesto de GOSH está disponible aquí