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Ecólogos piden acelerar permisos de investigación con vertebrados terrestres

Viernes, 19 Julio 2019

Portada capesEn un mensaje publicado en la Revista Internacional de Biodiversidad, Oceanología y Conservación Gayana, 18 investigadores nacionales (4 de ellos de CAPES) cuestionaron la normativa vigente en torno a la manipulación de ejemplares animales con fines científicos, argumentando que, junto con ralentizar la generación de nuevo conocimiento, también pone en peligro la viabilidad experimental de las investigaciones.

La realidad de cualquier científico chileno a la hora de realizar investigación es, para decirlo en simple, ardua. A la escasez de fondos nacionales que lo apoyen, se suma la baja probabilidad que tienen adjudicárselos y las dificultades inherentes a la falta de recursos para hacer su trabajo.

Para un ecólogo terrestre, estas limitaciones aumentan cuando se trata de postular a proyectos que implican la manipulación, y a veces la remoción, de ejemplares animales en poblaciones naturales para fines científicos, pues implica la solicitud de permisos que, para muchos, son innecesariamente engorrosos y restrictivos, al punto de poner en peligro la viabilidad experimental de los trabajos.

A juicio de los científicos, los trámites asociados a permisos de manipulación, autorizados en Chile por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG), del Ministerio de Agricultura, y por los múltiples Comités de Bioética de las instituciones albergantes de cada proyecto, no tienen en cuenta la realidad del trabajo ecológico ni la evidencia científica sobre los efectos de estas actividades en el equilibrio de las poblaciones, llegando incluso a esperar del investigador certezas que éste no tiene como anticipar.

“Creo que los trámites se han vuelto engorrosos, en parte, porque hay muchas entidades que revisan en paralelo los fundamentos de las investigaciones, y en algunos casos los requerimientos o criterios entre ellas pueden diferir. El comité de cuidado animal o bioética de una institución puede visar un protocolo particular y luego al SAG o al Comité de Fondecyt le puede parecer que el muestreo de animales requiere de ajustes de número, cuidado o protocolos” opina un investigador del Centro de Ecología Aplicada y Sustentabilidad (CAPES), y co-autor del comunicado.

El mismo investigador relata que, en ocasiones, se le han puesto restricciones exageradas en los tamaños muestreales de vertebrados para sus estudios de ecofisiología, provocando una disminución en el de poder de análisis estadístico de sus estudios.

Sobre este punto, los autores del mensaje son claros: “Los estudios indican que la remoción con fines científicos de individuos de poblaciones naturales sin problemas de conservación no afecta el estatus de las mismas”, haciendo innecesaria la especial atención que se pone al diseño de las investigaciones en el otorgamiento de permisos, más aun considerando la leve institucionalidad con que se regulan otras actividades humanas que sí alteran el equilibrio poblacional, como son las faenas forestales y la presencia de animales domésticos.

“La burocracia y la falta de conocimiento de la gente que toma las decisiones nos lleva lamentablemente a acotar nuestros estudios sobre biodiversidad y a dejar de estudiar parte de nuestra fauna endémica” expresó por su parte otro de los co-autores de la nota.

Los investigadores esperan, a partir del texto, impulsar un debate sobre la adecuada y efectiva regulación de este tipo de investigaciones, ofreciendo para ello una serie de recomendaciones: (1) que los comités de ética se remitan a aspectos de bienestar animal y no se involucren en los diseños de las investigaciones, (2) que los investigadores cuenten con permisos permanentes de colecta de especímenes de su especialidad mientras dure su afiliación a una institución de investigación científica, y (3) que los investigadores informen anualmente los detalles de sus capturas y que estos datos se integren a una base de datos pública y de acceso libre.

Gestión de Prensa: Comunicaciones CAPES