Skip to content

Estudiante de doctorado participa de programa internacional de Neurociencia de la IBRO

septiembre 9, 2026


photo_camera “Fue la primera vez que estoy con personas de otros continentes y de otras culturas, además se formó un grupo con mucho fiato. Quizás no es el objetivo del programa, pero más que una experiencia científica, siento que volví con más experiencias de vida, que a mi juicio, son fundamentales para el desarrollo integral de mi doctorado”, afirmó Maximiliano Elgueta.

Maximiliano Elgueta fue uno de los 12 estudiantes seleccionados para ser parte del “Canadian International Neuroscience Training Program”, coordinado por la Organización Internacional de Investigación del Cerebro (IBRO) y auspiciado por la Asociación Canadiense de Neurociencia (CAN).

Durante dos años, el alumno del Doctorado en Neurociencia UC e integrante del Laboratorio Neurogenética de la Conducta, que dirige el profesor Jorge Campusano, participó en cursos virtuales y, posteriormente, culminó su experiencia formativa este 2026 en Canadá, donde asistió a la Escuela de Neurociencia y al Encuentro Canadiense de Neurociencia.

“Este programa comenzó en 2025. Primero, tuvimos una parte virtual, donde el profesor a cargo de cada curso nos enviaba papers, artículos relacionados y después los discutíamos. Una de las cosas que nos señalaron era que el objetivo era que nos conociéramos primero, que generáramos un vínculo, y en segundo lugar, que no estuviéramos tan ajenos a las temáticas”, cuenta Maximiliano.

El curso contempló sesiones prácticas, visitas a laboratorios, presentación de investigaciones, charlas, además de espacios para generar redes de contacto con investigadores del área. “Justo coincidió con el congreso de la Asociación Canadiense de Neurociencia y nos incluyeron en todas las actividades que estaban ocurriendo en la universidad -McGill University-. Entonces, además de las experiencias teórico prácticas del programa, también participamos de todas las charlas que hubo esas tres semanas”, señala. 

Las y los compañeros de Maximiliano eran de Argentina, Brasil, Chile, Marruecos, México, Nigeria, Sudáfrica y Túnez. Si bien había un marco general que era la neurociencia, todos investigaban cosas distintas: “Dentro de esa diferencia, todos comentaban o aportaban algo, compartían contactos o metodologías. En mi caso, habían dos personas que también estudiaban con invertebrados. Fue muy enriquecedor convivir e intercambiar ideas con personas de otros países y culturas”, comenta. 

Dentro de las herramientas o aprendizajes a destacar del curso, el estudiante de doctorado piensa en uno en concreto: el programa de código abierto Bonsái. “Hubo un práctico donde utilizamos un método para seguir el movimiento de invertebrados (tracking), y en mi laboratorio justo estamos haciendo esa transición al mismo programa, entonces, soy la segunda persona que sabe usarlo y tienen el conocimiento para apoyar su implementación”, señala.

Para Maximiliano el núcleo de la experiencia fue construir redes de contacto, y saber cómo funciona la ciencia en otros lugares del mundo. Al mismo tiempo, este curso fue para él una experiencia de vida: “Fue la primera vez que estoy con personas de otros continentes y de otras culturas, además se formó un grupo con mucho fiato. Quizás no es el objetivo del programa, pero más que una experiencia científica, siento que volví con más experiencias de vida, que a mi juicio, son fundamentales para el desarrollo integral de mi doctorado”.

Encuentro Canadiense de Neurociencia

Entre el 18 y el 21 de mayo, se llevó a cabo la décimo novena edición del Encuentro Canadiense de Neurociencia en Montreal. Este congreso reunió a neurocientíficas y neurocientíficos de diferentes lugares del mundo para compartir las últimas investigaciones, intercambiar ideas y crear nuevas colaboraciones. 

Su programación abarcó una variedad de temas relacionados con la neurociencia, además de sesiones de poster, simposios, oportunidades para establecer contactos y espacios que impulsaron el debate y conexión dentro de la comunidad científica.

En este congreso, Maximiliano Elgueta presentó algunos resultados de tesis doctoral que busca encontrar el mecanismo por el cuál los psicodélicos alteran o modulan la memoria traumática. “El objetivo es usar la mosca como modelo, entregarle psicodélicos, en este caso, psilocibina, y ver cómo va modulando o alterando la memoria traumática, y después generar un protocolo de extinción de esta memoria”, detalla.

A lo que agrega: “Más que estudiar la memoria, mi objetivo es estudiar el olvido, que muchas veces está olvidado. A la mayoría le interesa saber cómo aprendemos, pero en verdad no existen muchos estudios de cómo olvidamos”. 




Contenido relacionado