Ciencia desde la Antártica: investigaciones UC conectan procesos evolutivos, microbiología y cambio climático
mayo 6, 2026
photo_camera
Los estudiantes del doctorado en Ciencias Biológicas, Carolina Márquez e Ignacio Gutiérrez, desarrollan sus tesis en este entorno extremo, que ofrece condiciones únicas para observar fenómenos y generar datos con un nivel de resolución difícil de replicar en otros contextos de estudio. Foto: Ignacio Gutiérrez
A partir de investigaciones financiadas por el Instituto Antártico Chileno (INACH), doctorandos de la Facultad de Ciencias Biológicas UC generan evidencia, desde escalas complementarias, sobre cómo procesos microbiológicos y evolutivos pueden incidir en el sistema climático global.
En la Antártica, la producción de conocimiento científico está fuertemente determinado por el clima extremo, las limitaciones operativas y las particularidades del entorno.
Aunque a escala macroscópica la Antártica puede parecer un sistema estable, a nivel microscópico ocurren procesos fundamentales para el funcionamiento del planeta.
En ese nivel se sitúa la investigación de Ignacio Gutiérrez, quien estudia cómo responden las comunidades microbianas que viven en suelos (edáficas) y dentro de rocas (endocíticas) en la Península Antártica Occidental frente al cambio climático. En términos simples, su trabajo busca entender cómo las condiciones ambientales impactarán tanto la diversidad como la funcionalidad de estos ecosistemas microscópicos.
“Mi trabajo ayuda a visibilizar cómo los efectos antropogénicos alcanzan incluso a los entornos más prístinos de la Tierra. Si bien la Antártica suele percibirse como un lugar desolado debido a la baja abundancia de plantas y animales, en realidad es un ecosistema dominado por microorganismos que estamos alterando poco a poco. Comprender estos impactos es vital para predecir las consecuencias ecológicas a escala global” explicó.
Entender estas transformaciones es fundamental, dado el rol que cumplen los microorganismos en los equilibrios ecológicos y procesos clave del sistema terrestre. En este contexto, su trabajo ha exigido ampliar el alcance del muestreo, acceder a zonas remotas y enfrentar importantes desafíos logísticos y técnicos.
En este escenario, el acceso a financiamiento y soporte logístico resulta determinante para sostener este tipo de investigaciones en terreno.
“El apoyo de INACH ha sido un pilar fundamental para mi investigación doctoral. Más allá de adjudicar los fondos cruciales para ejecutar el proyecto, me permitió ampliar significativamente mi gradiente de muestreo. Poder participar en la expedición ECA 62 fue clave para recopilar muestras a lo largo de un amplio rango latitudinal, lo cual es esencial para responder los objetivos de mi tesis” detalló.
Evolución en el extremo
En paralelo, la investigación de Carolina Márquez se sitúa en otra escala: el análisis de cómo procesos históricos, tectónicos y climáticos han modelado la diversidad genética, la estructura poblacional y la historia evolutiva de especies, en particular en erizos de mar del género Abatus, endémicos del Océano Austral.
A través de un enfoque comparativo entre poblaciones de la Antártica, la Patagonia y regiones subantárticas como las islas Kerguelen, su trabajo examina cómo distintos ambientes han dejado huellas en la estructura genética y en los procesos de adaptación de estas especies.
Uno de los principales aportes de su investigación ha sido el desarrollo de metodologías para el estudio genómico en especies no modelo, es decir, organismos poco estudiados.
“La genómica permite estudiar el ADN completo de un organismo, y para ello generalmente se utiliza un genoma de referencia, que funciona como un “mapa” para analizar la información genética. Sin embargo, este tipo de herramientas no existe para los erizos del género Abatus, por lo que ha sido necesario comenzar a construirla desde cero, proceso en el que me encuentro actualmente”, destacó.
Su investigación se desarrolla en un contexto directamente determinado por las particularidades del entorno en que se lleva a cabo.
“Las condiciones pueden cambiar rápidamente, y factores como el clima muchas veces impiden llegar a los sitios de muestreo. Incluso la presencia de fauna, como focas leopardo, puede limitar el trabajo de buceo. Todo esto implica estar constantemente adaptándose y tomando decisiones en escenarios que cambian día a día”, enfatizó.
Frente a estas exigencias, los fondos INACH han sido clave para su estudio.
“El apoyo otorgado por INACH ha sido fundamental para el desarrollo de mi proyecto, ya que permitió la ejecución de trabajo en terreno durante un mes en la Base Profesor Julio Escudero, ubicada en la Isla Rey Jorge en la Antártica. Este financiamiento hizo posible la recolección de muestras en condiciones naturales, un aspecto clave para abordar los objetivos del estudio desde una perspectiva genómica”, destacó.
En este contexto, su investigación contribuye a ampliar el conocimiento sobre cómo evoluciona la vida en uno de los entornos más exigentes del planeta: el Océano Austral. A través de la genómica, es decir, el estudio del ADN completo busca aportar una nueva perspectiva sobre los invertebrados marinos, un grupo aún poco explorado, pero fundamental para comprender el funcionamiento y la evolución de estos ecosistemas.
Desde la Antártica a las preguntas globales
Aunque parten de escalas distintas – lo microbiano y lo genómico – , ambas investigaciones convergen en un mismo punto: la necesidad de generar conocimiento y evidencia desde sistemas extremos para comprender procesos globales.
En ese cruce, entre lo microscópico, lo evolutivo y lo climático, se sitúa el aporte de ambos estudiantes: producir evidencia desde los límites para comprender un sistema que, aunque global, comienza a definirse en sus márgenes.
La Antártica funciona, en este sentido, como uno de los grandes laboratorios naturales del planeta: un entorno donde pequeñas variaciones ambientales permiten observar y anticipar transformaciones de mayor escala, y donde las distintas formas de vida entregan información clave para comprender la dinámica del sistema climático global y sus interacciones con los procesos biológicos y geológicos.
Gestión de prensa: Karla Reyes – Escuela de Graduados UC