Descubrir desde lo macro a lo micro: estudiantes del Colegio Betania exploran y aprenden junto a ConCiencia
agosto 17, 2026
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"Las jornadas de laboratorio no se limitan a la enseñanza teórica, sino que también construyen un vínculo humano donde nuestras y nuestros estudiantes actúan como modelos de vida e inspiración”, afirmó la profesora Cecilia Riquelme, quien lidera el proyecto.
“De lo macro a lo micro” fue la propuesta que le presentó el proyecto ConCiencia a más de 50 estudiantes del Colegio Betania para descubrir y explorar la ciencia a través de tres actividades, que incluyeron talleres en la Universidad Católica y la visita del equipo a la comunidad educativa de la Fundación Súmate.
Todo comenzó el pasado 27 de julio en los laboratorios docentes de la Facultad de Ciencias Biológicas UC. Allí junto a las voluntarias y voluntarios del proyecto aprendieron a utilizar el microscopio óptico para observar tejidos vegetales y animales, como también, conocieron las distintas ecorregiones de Chile y sus especies gracias a la Colección Flora y Fauna Profesor Patricio Sánchez Reyes.
Lo que vino después fue profundizar lo aprendido y tomar ellos el protagonismo: en el colegio se habilitó un espacio similar al laboratorio con microscopios para seguir trabajando y luego volvieron a visitar la UC para culminar este camino de aprendizaje científico.
“Fue una experiencia muy bonita”, afirma Damián Montiel, estudiante del Colegio Betania. Además, destaca el trabajo de las y los voluntarios de Conciencia: “Fueron muy respetuosos, amables y sociables. Respondían a todas nuestras dudas y nos ayudaron cada vez que los necesitamos”.
Su taller favorito fue el primero, cuando usaron los microscopios en la FCB: “Estuvo muy buena esa actividad”. Idea con la que coincide su profesora de Ciencias Naturales, Yoly Atencio.
“Para los chiquillos fue muy emocionante porque era la primera vez que iban a un laboratorio de ciencia. Tenían una gran expectativa de lo que iban a conocer, tenían ganas de aprender, de investigar y se notó que estaban muy interesados. Fue bastante significativo para ellos”.
A lo que agrega: “Justamente en el colegio estamos trabajando en la célula y me sirvió mucho todos los conocimientos que ellos adquirieron acá, porque luego lo que hice fue reforzar lo que ya habían aprendido”.
Arnaldo Villalobos, estudiante de Biología y uno de los coordinadores de voluntarios del proyecto, señala que fue un tremendo desafío gestionar esta primera etapa, y al mismo tiempo, un trabajo exitoso e inspirador.
“Ha sido inspirador poder despertar en ellas y ellos la curiosidad. Es una labor bonita y a la vez importante poder colaborar, sembrar esa semilla y despertar el deseo de tener más conocimiento científico o de querer explorarlo”.
A lo que añade: “La ciencia, más allá de ser esta especie de caja negra que tenemos, que nadie sabe cómo agarrarla, en estas instancias pasa a ser más que un instrumento, esuna herramienta que genera vínculos entre dos comunidades y logra impactar en la sociedad”.
¿Cuáles son los siguientes pasos? Ahora viene una segunda etapa con la misma comunidad educativa, la que también contará con tres actividades. “Será más desafiante porque lo que queremos es construir las dinámicas junto con las y los estudiantes”, señala la coordinadora de convivencia y bienestar de la FCB, Constanza Aballay.
“También, estamos contemplando generar redes y espacios para difundir lo que hemos ido haciendo estos tres años de proyecto, tanto dentro de la UC como a nivel nacional”, comenta.
La profesora de la FCB y directora de Desarrollo Académico, Cecilia Riquelme, es la investigadora principal de este proyecto, que tiene como uno de sus objetivos formar científicas y científicos con habilidades relevantes para impactar en la sociedad, como también busca acercar la biología y el estudio de la vida a personas que tienen rezago escolar de uno o más años por distintas situaciones de vida.
“Al intervenir en colegios de alta vulnerabilidad, las y los estudiantes de la facultad salen de la ‘burbuja del laboratorio’ para enfrentarse a la desigualdad educativa de Chile. Esta vivencia transforma la noción abstracta de rol público, en una responsabilidad concreta frente a las necesidades del país”, explica Cecilia Riquelme.
Asimismo, asegura que llevar ciencia a estas comunidades educativas y usar tecnologías de ciencia abierta, como los microscopios impresos 3D de bajo costo utilizados en el segundo taller en el Colegio Betania, brinda experiencias prácticas en espacios desprovistos de infraestructura, promoviendo la noción de que la ciencia es un bien social, cercano para todas y todos.
“Las jornadas de laboratorio no se limitan a la enseñanza teórica, sino que también construyen un vínculo humano donde nuestras y nuestros estudiantes actúan como modelos de vida e inspiración”, destaca.