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Dr. Mauricio Lima: “No puede haber crecimiento y que sea sostenible”

agosto 14, 2026


photo_camera Dr. Mauricio Lima

La obsesión por el crecimiento económico se estrella como nunca antes contra los límites finitos del planeta y ya no son viables los flujos de energía consumidos por una especie humana que en dos siglos se multiplicó por ocho. Estos ejes vertebran “Austeridad o barbarie“, el libro que Mauricio Lima publicó en 2025.

En entrevista con la Brecha, el académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC aborda estos temas, el impacto de la Gran Aceleración, la dependencia de los combustibles fósiles y los desafíos del crecimiento económico, además de referirse al contexto uruguayo.


  • Uno de los ejes de tu libro es cómo la Gran Aceleración, que se dispara desde la segunda mitad del siglo XX mediante el uso masivo de combustibles fósiles, llevó al planeta a sus límites finitos y no será posible mantener los mismos niveles de consumo de energía y de recursos naturales.

Sí, desde mi punto de vista, y el de varios otros académicos de la ecología y la biofísica, alcanzamos un proceso de expansión que está llegando a su límite. Ya existe una incapacidad biofísica de seguir expandiéndose en términos de flujos de energía y materiales. Porque, aparte, por un simple principio termodinámico, toda producción, transformación de energía y materiales produce entropía –energía de bajo valor o materiales de desecho que se exportan al sistema de donde se extraen–. Y ese proceso, que arrancó en nuestra especie en forma profunda y expansiva con la agricultura, se profundizó con la revolución industrial primero y con la Gran Aceleración después. Eso implicó cambios de matrices energéticas, biomasa, tierra, expropiación de luz solar de los cultivos y de la superficie terrestre a través de la domesticación de plantas y animales. Luego vino la extracción de carbón, después el petróleo, que es básicamente una energía solar acumulada por los ecosistemas durante millones de años y que estamos transformando de manera acelerada, a una tasa casi 10 millones de veces más rápida de la que llevó su acumulación. Por lo tanto, esa forma de vida es insostenible por definición y está llegando a su fin, claramente.

  • Me resultó muy interesante esa imagen que manejas sobre los humanos como seres carroñeros que devoraron toda esa energía acumulada proveniente de otros seres vivos.

Nosotros estamos utilizando un legado de luz solar transformada por las plantas, por los ecosistemas antiguos, en energía química, hidrocarburos básicamente. Uno podría hacer la metáfora de la carroña, porque nuestros primeros ancestros en el linaje de los homínidos, en esa interfase de frugívoros y herbívoros a omnívoros y cazadores, tuvieron probablemente una fase de aprovechamiento de los cadáveres de animales antes de especializarse en la caza. Y por eso usé esa metáfora, pero, en el fondo, nuestra civilización, nuestra infraestructura impresionante del siglo XXI, nuestras ciudades, nuestros viajes, nuestra ciencia, nuestro arte están sostenidos por esas otras vidas. El petróleo representa todo el funcionamiento guardado debajo de la corteza terrestre de ecosistemas pasados, a lo largo de millones de años y millones de hectáreas. Por lo tanto, eso en sí mismo representa una singularidad en nuestra historia energética: es algo que nunca más vamos a volver a tener. Entonces, esas esperanzas tecnológicas de energías prometedoras y limpias, que nos van a llevar a un camino de desarrollo sin provocar daño ambiental, están por fuera de la realidad biofísica del planeta.

  • Hoy se abunda en ese latiguillo del desarrollo sostenible. Parece un anestésico, porque hay actividades absolutamente incompatibles con la vida y la salud de los ecosistemas y, por tanto, con la nuestra.

Desarrollarse, crecer, expandirse, crear sociedades con más bienes materiales, más estructuradas, con más servicios, con mejor salud, con mejor educación tiene un costo. Esa energía que hay que transformar implica un costo para los ecosistemas, que es de donde extraemos esos materiales y esa energía. Por lo tanto, esas dos palabras son como un oxímoron: no puede haber crecimiento y que sea sostenible. Todo crecimiento, todo desarrollo, per se es insostenible. La pregunta es cómo logramos condiciones dignas de vida en una sociedad con la menor cantidad posible de daño o de exportación de entropía al sistema natural que nos permite seguir viviendo, tener un clima estable, agua, suelos, comida, bienes materiales y habitabilidad.

  • Otra cosa que atraviesa tu relato es cómo los extractivismos han afectado las ruralidades, causando también permanentes migraciones internas con manchas urbanas que se expanden.

Esta tendencia a la urbanización es una tendencia mundial. Ya cerca del 60% de la población global es urbana, cuando 70 años atrás el porcentaje era la mitad. La única forma de vivir en ciudades es con un flujo de energía que permita subsidiar la producción de alimentos a través de maquinaria y tecnología para que la gente deje de producir alimentos, los consuma y haga otras cosas. Una ciudad es como una especie de pozo energético, un succionador de energía y materiales.

Lee la entrevista completa AQUÍ.



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