Día de la Inmunología: las vacunas salvaron 154 millones de vidas en los últimos 50 años
abril 29, 2026
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Chile no es ajeno a los avances de la inmunología: el IMII obtuvo en 2025 la aprobación de una agencia regulatoria europea para iniciar una fase 2 de su candidato vacunal contra el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), el primero desarrollado íntegramente en Chile que llega a esa etapa. Foto: Minsal
En cinco décadas, la inmunización evitó la muerte de 154 millones de personas, a razón de seis vidas por minuto, según un estudio publicado en The Lancet y liderado por la OMS. De ese total, 101 millones fueron bebés menores de un año. Por cada persona cuya vida se salvó, se ganaron en promedio 66 años de plena salud. Este 29 de abril, el Día Internacional de la Inmunología coincide con el Nobel de Medicina 2025, otorgado al descubrimiento del mecanismo que impide que el sistema inmune ataque al propio organismo.
Chile no es ajeno a los avances en esta disciplina: el Instituto Milenio en Inmunología e Inmunoterapia (IMII) obtuvo en 2025 la aprobación de una agencia regulatoria europea para iniciar una fase 2 de su candidato vacunal contra el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), el primero desarrollado íntegramente en Chile que llega a esa etapa. El centro trabaja, además, en inmunoterapia contra el melanoma, con ensayos clínicos en curso en pacientes con enfermedad avanzada, además de importantes avances en mecanismos inmunológicos en enfermedades infecciones e inflamatorias.
La vacuna del sarampión explica el 60% de ese total. La de la poliomielitis permitió que más de 20 millones de personas puedan caminar hoy. Ambas enfermedades figuraban entre las principales causas de muerte y discapacidad infantil hasta mediados del siglo XX.
El Día Internacional de la Inmunología se instauró en 2005 por parte de la Federación Europea de Sociedades de Inmunología (EFIS) y desde 2007 se extendió a nivel global con el respaldo de la Unión Internacional de Sociedades de Inmunología (IUIS). La fecha coincide con la Semana Mundial de la Inmunización, que la OMS impulsa entre el 25 de abril y el 2 de mayo, y llega un año después del Premio Nobel de Medicina 2025, otorgado por el descubrimiento de las células que regulan el equilibrio del sistema inmune.
La diferencia entre las pandemias de 1918 y 2020
Las vacunas contra el COVID-19 llegaron en menos de un año porque existían plataformas tecnológicas desarrolladas y conocimiento previo sobre cómo los coronavirus interactúan con el sistema inmune. En 1918, cuando la gripe española mató entre 50 y 100 millones de personas en el mundo, ninguna de esas condiciones existía, explica la Dra. Susan Bueno, académica de la Facultad de Ciencias Biológicas UC e investigadora del IMII.
“Un siglo atrás, el COVID-19 hubiera causado más muertes y casos, como lo que pasó con la gripe española en 1918. Fue muy diferente lo que ocurrió en cuanto al desarrollo de vacunas, la implementación de medidas y el control de la pandemia, gracias al avance de la inmunología”.
La pandemia también amplió la percepción pública de la disciplina. “Con el COVID-19 se hizo evidente el aporte de la inmunología a la salud, pues fue una situación que afectó a toda la población, de modo que los temas contingentes relativos a la inmunología han estado mucho más presentes”, agrega el Dr. Alexis Kalergis, profesor de la FCB y director del IMII, quien lideró desde el instituto el desarrollo de prototipos de vacunas contra el SARS-CoV-2.
La cobertura vacunal también es relevante en el contexto de los desafíos emergentes de salud pública. En las primeras semanas de 2026, los casos de sarampión en las Américas aumentaron 43 veces respecto al mismo período del año anterior. La OPS declaró una emergencia regional en febrero, con el 78% de los afectados sin vacunarse. En 2024, un total de 19,9 millones de lactantes no recibieron la vacuna básica DTP o la recibieron de forma incompleta, según datos de la OMS.
“La generación de inmunizantes ha permitido que ya no pensemos ni hablemos de males que antes producían un gran impacto en la población, como la poliomielitis, el sarampión, el coqueluche, la difteria y el tétano, entre otros”, explica la Dra. Susan Bueno. Esa invisibilidad, advierten los investigadores, también hace más difícil sostener la confianza pública en la vacunación cuando la amenaza no es visible.
“Un siglo atrás, el COVID-19 hubiera causado más muertes y casos, como lo que pasó con la gripe española en 1918. Fue muy diferente lo que ocurrió en cuanto al desarrollo de vacunas, la implementación de medidas y el control de la pandemia, gracias al avance de la inmunología”, afirma la Dra. Susan Bueno.
Primera vacuna contra el VRS
El Virus Respiratorio Sincicial es la principal causa de hospitalización por infecciones respiratorias en lactantes y una amenaza de complicación grave en personas mayores. Hasta hace pocos años, no existía una vacuna accesible para esos grupos. El IMII lleva más de una década trabajando en un candidato vacunal propio, liderado por el académico Alexis Kalergis. El proyecto completó una fase 1 (el primer ensayo en humanos de una vacuna desarrollada íntegramente en Chile) y en 2024 obtuvo la aprobación de una agencia regulatoria europea para iniciar un estudio clínico fase 2 en personas mayores de 60 años.
“Llegar a esta etapa significa que el trabajo científico generado en Chile cumple con los estándares internacionales más exigentes. Demuestra que tenemos capacidad para generar soluciones biomédicas propias, no solo adoptar las que se desarrollan en otros países”, afirma el Dr. Kalergis. La aprobación regulatoria europea implica que el candidato vacunal superó la evaluación de seguridad e inmunogenicidad en una primera población y puede escalar a una cohorte más extensa.
El instituto trabaja también en inmunoterapia contra el melanoma, una línea liderada por el Dr. Flavio Salazar que llegó a ensayos clínicos en pacientes con enfermedad avanzada. La plataforma TRIMELVax no es una vacuna preventiva: busca activar el sistema inmune para atacar células tumorales ya instaladas. “Estamos usando lo que sabemos sobre el sistema inmune para entrenar al cuerpo a reconocer y combatir células tumorales. Es una apuesta de largo aliento que hoy tiene validación clínica concreta”, puntualiza la Dra. Bueno.
Ambas líneas –VRS y melanoma– son parte del eje de investigación traslacional del IMII: conocimiento básico sobre el sistema inmune convertido en productos evaluables en entornos clínicos internacionales. El instituto trabaja además en enfermedades para las que no existe aún vacuna eficaz. “Hay enfermedades causadas por microorganismos para las cuales aún no se ha podido desarrollar una vacuna. No tenemos todavía una contra el VIH, y hay enfermedades que por ahora son controladas solo vía fármacos, lo cual pone de manifiesto que es importante que se haga ciencia multidisciplinar“, indica el Dr. Kalergis.
Lanzamiento fase dos vacuna chilena contra el VRS. Foto: Karina Fuenzalida
El Nobel 2025 y avances en inmunología
En octubre de 2025, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska otorgó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina a Shimon Sakaguchi, Mary E. Brunkow y Fred Ramsdell por el descubrimiento de las células T reguladoras (Treg) y el gen Foxp3 que las controla.
Las células Treg son una población celular cuya función es contener la respuesta del sistema inmune, no activarla. Cuando fallan, el organismo puede atacarse a sí mismo: lupus, artritis reumatoide, esclerosis múltiple. Cuando son excesivamente activas, pueden suprimir la respuesta contra tumores, permitiendo que avancen sin ser detectados. Sakaguchi fue el primero en demostrar su existencia en 1995; Brunkow y Ramsdell identificaron en 2001 el gen que las regula y describieron el síndrome IPEX, una enfermedad autoinmune grave causada por mutaciones en ese gen.
Las aplicaciones terapéuticas del descubrimiento están en curso en ensayos clínicos: potenciar las células Treg para tratar enfermedades autoinmunes y mejorar resultados en trasplantes, o inhibirlas para reforzar la respuesta antitumoral. Esa segunda vía conecta directamente con las líneas de inmunoterapia contra el cáncer y con las investigaciones asociadas a múltiples patologías inflamatorias que desarrolla el IMII.
A nivel de desafíos pendientes, la caída en coberturas vacunales durante la pandemia dejó una brecha que el retorno del sarampión volvió visible. Pero hay una amenaza de distinta naturaleza: los patógenos para los que no existe conocimiento inmunológico previo. “Adaptar vacunas a nuevos patógenos permite una acción rápida. Sin embargo, pueden emerger microorganismos contra los cuales nunca hemos estado expuestos y frente a los cuales no conocemos la respuesta de nuestro sistema inmune”, asegura el profesor Kalergis.
La velocidad de respuesta científica ante una emergencia sanitaria depende del conocimiento acumulado antes de ella. “Frente a enfermedades infecciosas, se ha demostrado que el uso de vacunas es la medida más efectiva, acompañada de la contención, la trazabilidad y la identificación del genoma de los microorganismos, conducente al desarrollo de inmunizantes. Esa cadena solo funciona si hay ciencia activa detrás”, concluye.
“Frente a enfermedades infecciosas, se ha demostrado que el uso de vacunas es la medida más efectiva, acompañada de la contención, la trazabilidad y la identificación del genoma de los microorganismos, conducente al desarrollo de inmunizantes. Esa cadena solo funciona si hay ciencia activa detrás”, sostiene el Dr. Alexis Kalergis.
Gestión de prensa: Luis Francisco Sandoval, Agencia S&M Comunicaciones – IMII