Nutracéutico microalgal rico en omega-3: innovación UC da un paso clave con la inauguración de planta piloto productiva en ECIM
enero 26, 2026
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“Este proyecto, que propone una solución para la producción sustentable de suplementos alimenticios ricos en omega-3 a partir de microalgas, representa de manera ejemplar el tipo de ciencia que como universidad queremos impulsar: una ciencia de excelencia, con base en el conocimiento avanzado, pero también profundamente conectada con las necesidades del entorno productivo, ambiental y social”, afirmó la la vicerrectora de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg
La selección dirigida de una microalga hiper productora de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga y antioxidantes, que permitirá producir un ingrediente para suplementos alimenticios y nutracéuticos con efectos benéficos para enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares e inflamatorias, es la innovación del proyecto liderado por la académica de la Facultad de Ciencias Biológicas UC, Mónica Vásquez.
Tras un trabajo sostenido de años, la iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Fundación Copec-UC y fue ganadora del concurso IDeA I+D Tecnologías Avanzadas 2023 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), avanzó hacia el escalamiento de su desarrollo científico: inauguró el 26 de enero una planta piloto en la Estación Costera de Investigaciones Marinas (ECIM) para la producción de microalgas a gran escala.
Frente al mar en Las Cruces, la instalación de 100 m2 permitirá generar entre 6 mil y 8 mil litros de algas, lo que se traduce en 5 kilos de biomasa seca al mes aproximadamente. ¿La meta? Producir un extracto que reemplace insumos de origen animal, como la harina y aceite de pescado, por una alternativa sostenible apta para personas y animales, incluido el público vegetariano y vegano.
Para la Vicerrectora de Investigación y Postgrado, María Angélica Fellenberg, la apertura de esta planta es un paso concreto y significativo en el camino de la investigación aplicada con impacto real en los grandes desafíos del país y el mundo.
“Este proyecto, que propone una solución para la producción sustentable de suplementos alimenticios ricos en omega-3 a partir de microalgas, representa de manera ejemplar el tipo de ciencia que como universidad queremos impulsar: una ciencia de excelencia, con base en el conocimiento avanzado, pero también profundamente conectada con las necesidades del entorno productivo, ambiental y social”, afirma.
En tanto, el ejecutivo de seguimiento de la subdirección de investigación aplicada de la ANID, Francisco Vargas, sostuvo que la inauguración de esta instalación es un hito tanto en lo formal del proyecto, como en lo que significa hacer investigación aplicada.
“Los proyectos de tecnología avanzada requieren hitos críticos para su continuidad después del segundo año y esta iniciativa lo está cumpliendo con esta planta. Con ella, se podrá producir de manera robusta la materia prima que les permitirá realizar los ensayos, principalmente, en modelos complejos, que es la segunda etapa del proyecto. Por otro lado, también es un avance respecto de lo que significa hacer investigación aplicada y salir del laboratorio, es ir hacia la planta piloto y empezar a cuestionarse lo que se viene después”, apunta.
Por su parte, la decana de la FCB, Fernanda Pérez, además de destacar el liderazgo y fortaleza de la directora del proyecto, Mónica Vásquez, quien emprendió de manera decidida el camino de innovación y la transferencia tecnológica, también relevó la importancia del respaldo científico que tiene la iniciativa.
“Mónica cumple un rol articulador entre las dos áreas de la facultad, Biología Integrativa y Biomedicina, trabajando estrechamente con las profesoras Alejandra Álvarez, Silvana Zanlungo y Evelyn Avilés para demostrar, con base científica, que los productos derivados de microalgas tienen un efecto protector frente a enfermedades neurodegenerativas. El valor de la Facultad de Ciencias Biológicas radica en esto, en que le puede dar fuerza y soporte científico a este tipo de emprendimientos”, señala.
El equipo científico de la iniciativa “Nueva fuente microalgal optimizada para la producción de suplemento enriquecido en omega-3 y antioxidantes: validación en modelos animales y estudios en humanos”, está integrado por las investigadoras e investigadores: Rebeca Aldunate (UST), Alejandra Álvarez (UC), Estela Andrés (UC), Evelyn Avilés (UC), Loni Berkowitz (UC), Alicia Nogueras (UC), Attilio Rigotti (UC), Silvana Zanlungo (UC) y Flavia Zacconi (UC).
Del laboratorio al emprendimiento científico
Con más de dos décadas de experiencia en las ciencias biológicas, Mónica Vásquez decidió recorrer durante los últimos años el camino de la transferencia tecnológica y el emprendimiento científico, participando activamente en programas de apoyo de la Universidad Católica, como el Acelerador de Ciencia 2030 y Global UC de la Dirección de Transferencia y Desarrollo.
Uno de los resultados de esta trayectoria fue la creación de Phytohunt SpA, una spin-off que tiene como socia a la UC y que se constituyó con la colaboración de Marcos Singer y Fernando Mendoza, además de contar con el apoyo del subdirector de Investigación e Innovación de la FCB, Víctor Valdivia.
El
objetivo de la empresa es sumar nuevos inversionistas, como también guiar el
proceso de inserción y comercialización del producto de este proyecto: “Mi
objetivo es que nuestros productos lleguen al mercado”, afirma Mónica Vásquez,
CEO y socia fundadora de Phytohunt SpA.
En paralelo, y en coherencia con su apuesta por la ciencia aplicada y el liderazgo científico, dirige en la Facultad de Ciencias Biológicas UC el curso “Innovación y emprendimiento” y desde 2024 se hizo cargo de la división de ciencia e industria de Ciencia 2030: “Cuando asumí la dirección me di cuenta de que tenemos un potencial importante, que muchos de los colegas e investigadores de la facultad no tienen proyectos aplicados porque en realidad no saben cómo desarrollarlos”.
“Es sumamente importante hacer el viraje, hacer el esfuerzo de llevar las investigaciones al mercado. Es un desafío, porque implica aprender de economía e ingeniería, interactuar con comunicaciones, entre otras cosas. Ahora, hay más profesoras de la FCB que están dando ese paso, pero la idea es que se sumen más”, subraya.
El surgimiento de una idea y la importancia de la colaboración científica
Hace
10 años atrás, una persona muy cercana a la microbióloga Mónica Vásquez empezó
a desarrollar un cuadro de neurodegeneración, “no pude darme cuenta de que
estaba teniendo todas las características de una enfermedad de Alzheimer hasta
que fue evidente”, cuenta.
A raíz de esta experiencia, comenzó a profundizar en el tema, revisando literatura científica y estudios especializados. En ese proceso, le resultó preocupante constatar la ausencia de tratamientos efectivos y las escasas alternativas terapéuticas frente a una enfermedad que se comporta como una pandemia: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 cerca de 57 millones de personas en el mundo vivían con demencia y se estima que hasta un 70% de los casos corresponde a la enfermedad de Alzheimer.
Pese a que se ha asociado al déficit de ácidos grasos omega-3 de cadena larga a diversas patologías neurológicas, el 80% de la población mundial consume menos de la dosis recomendada (250 mg/día) por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). Entre los principales LC-PUFA omega-3 están los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docosahexaenoico (DHA).
En
ese contexto, la Dra. Mónica Vásquez tuvo una idea: probar las microalgas ricas
en ácidos grasos esenciales que habían analizado químicamente en una iniciativa
de biocombustibles en la que había participado. Así, junto al Dr. Héctor Osorio
se adjudicaron un proyecto de Fundación Copec UC en 2017 para llevar a cabo
esta propuesta que les permitió generar un extracto potencialmente beneficioso
para la salud.
Gracias al intercambio científico y a conversaciones con la académicas UC, Alejandra Álvarez de la Facultad de Ciencias Biológicas y Silvana Zanlungo de la Facultad de Medicina, comenzaron a experimentar con el extracto en sus líneas celulares y los hallazgos fueron positivos, tanto para neuronas como para modelos de la enfermedad genética de Niemann-Pick (ENP), una enfermedad poco frecuente que provoca la acumulación de colesterol en lisosomas, generando neurodegeneración.
La envergadura de los resultados las llevaron a postular al Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) y a incorporar a nuevas investigadoras e investigadores que cimentaron las bases para este proyecto. “Fuimos generando un grupo de investigación solido e interdisciplinario, conformado en su mayoría por mujeres”, afirma Mónica Vásquez.
“Nos
ganamos el Fondef de Tecnologías Aplicadas en 2023. Se trata de proyectos de
cuatro años que entregan un monto total de 637 millones de pesos, pero te piden
una contraparte, entonces, ahí vuelve a parecer Fundación Copec que nos invita
a postular nuevamente. Nos adjudicamos esos fondos y sumamos casi 800 millones
que nos permiten hacer trabajo experimental más allá del laboratorio. En este
marco construimos una planta piloto de producción de microalgas a gran escala
para seguir avanzando con la investigación”, relata.
En el
desarrollo del proyecto, el equipo de investigadoras e investigadores ha ido
identificando nuevos efectos beneficiosos del extracto de microalgas, rico en
LC-PUFA omega-3 y antioxidantes, en la salud, así como otros posibles usos en
ámbitos como la cosmética y la alimentación.
Para la académica de la FCB el intercambio científico ha sido clave para impulsar esta innovación. “Es fundamental interactuar y dialogar en torno a la ciencia, preguntarnos si podemos ir más allá, pensar en métodos y motivar a otras colegas a atreverse a proyectar líneas de investigación que ya desarrollaban u otras, dando un giro que nos permita generar ciencia aplicada”, concluye.