Patricia y su trabajo como voluntaria de la colección: una labor minuciosa que ya alcanza más de mil muestras digitalizadas del herbario
junio 17, 2026
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Para Patricia esta experiencia como voluntaria de la colección ha sido “fascinante”, pues ha significado aprender cosas nuevas todos los lunes. “Benito es un maestro de corazón”, sostiene.
“Estoy tratando de hacer un voluntariado en botánica: ¿Hay algún contacto que me puedas dar?” le escribió Patricia González a Darko Cotoras en enero de 2026.
Ambos habían retomado el contacto años atrás, cuando su profesora de matemáticas del colegio le preguntó a través de redes sociales sobre su doctorado en Estados Unidos.
La respuesta del académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC y director de la Colección de Flora y Fauna Profesor Patricio Sánchez Reyes fue: “Sí, yo”.
Así, a partir de marzo de 2026, Patricia comenzó a asistir todos los lunes a la FCB, de 10:00 a 16:00 hrs. Junto al curador de la Colección de Flora y Fauna, Benito Rosende, realizan la digitalización del inventario de las muestras del herbario: ya pasaron los más de mil 100 registros.
Patricia y Benito trabajando con las muestras del herbario de la colección
Una nueva pasión
Patricia González Alt (69) se jubiló en 2017, luego de haber trabajado como profesora de matemáticas durante 36 años. Su trayectoria incluyó enseñar en colegios de Santiago, Viña del Mar, Chuquicamata y Houston (EEUU).
“Busqué una profesión que me permitiera cambiar el mundo”, cuenta Patricia, quien a lo largo de los años ha podido ver cómo sus estudiantes están aportando desde distintos ámbitos a la sociedad. “Uno mira y dice «aquí tuve un impacto»”.
En sus últimos cursos, enseñaba propiedades geométricas a partir de los cactus. Con esta dinámica de clases comenzó a descubrir que todos eran diferentes y que tenían distintos nombres científicos. Empezó a anotar esta información en una planilla Excel y a describir cada una de las especies: de 10 paso a 20, y de 20 a mil.
“Después que me jubilé y esto se transformó en mi pasión. Se convirtió en «me pican los dedos» por ir al computador, y pasaba horas y horas”, relata.
Tras cuatro años como voluntaria de la Librería Solidaridad y del Banco de Libros, a fines de 2025 se dio cuenta de que “estaba puro leseando”: lo que realmente le interesaba era la botánica y por ello le escribió a su exestudiante.
Para Patricia esta experiencia como voluntaria de la colección ha sido “fascinante”, pues ha significado aprender cosas nuevas todos los lunes. “Benito es un maestro de corazón”, afirma sentada en la oficina del curador, ubicada en el segundo piso del edificio 210 de la facultad.
En concreto, el trabajo que realizan junto a Benito Rosende es construir el inventario digital del herbario de la Colección de Flora y Fauna. ¿Cómo? A partir de la organización por familias de plantas que realizó previamente el curador, van digitalizando la información disponible en las muestras y en las actas analógicas que hizo el botánico Sebastián Tellier.
“Una colección es valiosa en la medida que los especímenes que están guardados ahí tienen un dato biológico útil. Puedes tener una muestra que no sabes qué es, pero está la información de dónde la tomaron, cuándo, quién la colectó, etc., entonces, después puede venir una persona y con esos datos identificar la especie, como lo estamos haciendo nosotros ahora”, afirma Benito Rosende.
“Lo que nosotros estamos haciendo es la actualización taxonómica y el inventario al mismo tiempo”, explica Benito. A lo que agrega: “Buscamos el número de la muestra en las actas de la colección, si lo encontramos, traspasamos todos los datos disponibles. También, actualizamos su nombre, por ejemplo, en algunas aparece que son calceolarias, pero no se sabía cuál era. Y esa actualización la pasamos por las claves taxonómicas, las que nos permiten identificar plantas, animales e insectos”.
De esta manera, sentados uno al lado del otro, van revisando cada detalle de la muestra del herbario: la observan con lupa, luego con el microscopio, y comentan algunas de sus características. Cuando es más difícil identificar una especie, buscan información en artículos científicos y papers.
Para el curador de la Colección de Flora y Fauna Profesor Patricio Sánchez Reyes las muestras son fotografías de la diversidad de un momento y de un lugar. “Una colección es valiosa en la medida que los especímenes que están guardados ahí tienen un dato biológico útil. Puedes tener una muestra que no sabes qué es, pero está la información de dónde la tomaron, cuándo, quién la colectó, etc., entonces, después puede venir una persona y con esos datos identificar la especie, como lo estamos haciendo nosotros ahora”, destaca.