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“Formar el carácter y las virtudes”

abril 17, 2026


photo_camera "Investigaciones realizadas en distintas universidades demuestran que las virtudes pueden ser enseñadas y aprendidas, lo que plantea una oportunidad para avanzar en esa dirección. Acciones que, sin duda, deben empezar por que las mismas instituciones y sus profesores podamos dar el ejemplo", sostiene el profesor Juan Larraín.

Señor Director:

En las últimas semanas hemos vivido hechos muy dolorosos y graves. Aunque de índole diferente y de explicación compleja y multicausal, estos hechos desafían el proceso educativo en todos los niveles: preescolar, escolar y superior.

Los caminos para revertir estas situaciones deben ser múltiples. Entre otros, el establecer programas de formación del carácter y de las virtudes es un aporte que parece indispensable. Diversas universidades, como Oxford, Birmingham, Wake Forest, Austral de Argentina, entre otras, están retomando con fuerza estos programas, lo que demuestra que esta es una propuesta muy actual.

El carácter corresponde a aquellas dimensiones de la personalidad moralmente evaluables, que responden a la razón y que pueden ser educadas. Por su parte, las virtudes son parte esencial del carácter y corresponden a cualidades moralmente excelentes, que motivan a la persona a actuar sobre la base de ideales, como el bien, la belleza, la justicia y la verdad.

Entre otras ventajas, la formación del carácter y de las virtudes prepara para la educación cívica, el liderazgo constructivo, el bienestar estudiantil, la profesión, el compromiso con la comunidad, la sustentabilidad, la cultura institucional y, sin duda, el florecimiento humano (Brooks & Lamb, 2026). Por ello, esa formación necesariamente ayuda a hacer frente a los desafíos educativos actuales.

Investigaciones realizadas en distintas universidades demuestran que las virtudes pueden ser enseñadas y aprendidas, lo que plantea una oportunidad para avanzar en esa dirección. Acciones que, sin duda, deben empezar por que las mismas instituciones y sus profesores podamos dar el ejemplo.

Aunque el reto es grande, ya que significa avanzar hacia un cambio cultural, las universidades pueden hacer una contribución significativa reforzando su misión de formación de personas basada en la educación del carácter y la virtud. Y apoyando también su desarrollo a nivel preescolar y escolar. En palabras del exrector de la UC Juan de Dios Vial, debemos asumir “una opción preferencial por los jóvenes”.

Carta al director del académico de la Facultad de Ciencias Biológicas UC y director del Instituto de Éticas Aplicas, Juan Larraínpublicada en El Mercurio.



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