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"La IA está modificando trabajo, aprendizaje, creación, toma de decisiones y relaciones. Para entender esas transformaciones necesitamos de las humanidades y así reflexionar sobre autonomía, responsabilidad y dignidad", afirma el profesor Juan Larraín en su carta al director publicada en El Mercurio.
Señor Director:
En relación con los cambios al Fondecyt posdoctorado 2027 la
ministra de Ciencia ha indicado buenas razones para ser responsables y
focalizarse “donde los recursos públicos pueden generar un mayor
impacto”. Cabe preguntarse si no existirían razones para priorizar las
humanidades, en especial en el contexto de la IA. Esas razones existen y aquí
se mencionan algunas.
Para responder a preguntas como ¿qué sociedad queremos construir? o ¿cuál es el sentido de la vida?, se requiere de filosofía, historia, teología, política, literatura y artes.
Mención especial tiene la ética. Esta es fundamental para decidir los límites de las tecnologías y para definir regulaciones que permitan tener una IA centrada en lo humano. Sin un avance armónico de tecnología y ética la tecnología se vuelve contra la humanidad. Magnifica humanitas nos dice que para gobernar la IA hay que comprender la dignidad humana. La IA está modificando trabajo, aprendizaje, creación, toma de decisiones y relaciones. Para entender esas transformaciones necesitamos de las humanidades y así reflexionar sobre autonomía, responsabilidad y dignidad.
La democracia necesita ciudadanos, no solo usuarios. A medida que las máquinas automatizan las tareas técnicas y analíticas, las habilidades necesarias para la democracia como pensamiento crítico, empatía, comunicación, lenguaje, y creatividad se vuelven indispensables. Para ello las humanidades y las artes son irreemplazables.
Un último argumento, The Economist hace poco publicó
que hoy los filósofos tienen mayor probabilidad de encontrar trabajo que los
expertos en informática. Por ello debemos ser cuidadosos al predecir el futuro,
más aún si no conocemos los efectos de la IA en el mercado laboral.
En conclusión, también existen muy buenas razones para priorizar las humanidades. Considerando la velocidad a la que cambia la sociedad y las incertezas del futuro parece al menos riesgoso pretender decidir centralmente cuáles serán los saberes necesarios para enfrentar lo que viene. Por ello quizás lo correcto y lo responsable sería priorizar la calidad de las propuestas de investigación, incluida la competencia con investigadores de todo el mundo, y poner el foco en la obtención de resultados de investigación confiables y la formación de investigadores de excelencia en todos los saberes.